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Sin darme cuenta estoy subiendo por una lujosa escalera con barandilla de ricas maderas torneadas; veo bajar a un individuo por ellas y me dirijo a él tuteándolo, preguntándole y casi afirmando: "¡Tú eres Aznar,! ...¿no?". Entonces él se para y me saluda hablando conmigo y entrando ambos en un salón donde hay mucha gente. Parece que va a haber algún acontecimiento o un mitin.

En apariencia, todo el mundo me conoce y me saluda. Luego estoy sentado en un diván y todos parecen darme ánimos sobre mi próxima intervención. Yo aún no sé si lo que voy a hacer es dar una conferencia o voy a dar un concierto. Todos me dan palmaditas y me aseguran que todo va a estar muy bien. Yo tengo, no obstante, un cierto recelo, o nerviosismo, sobre ello. Sin darme cuenta de como ha sido, me encuentro sentado a una pequeña mesa redonda en una pequeña butaquita acompañado de una hermosa joven, a quien parece ser que estoy tratando de interesar con alguna obra literaria mía.

La mujer me pregunta alguna cosa en concreto sobre la protagonista del libro y yo le digo, tratando de ser misterioso, que es algo muy triste y me pongo muy serio mientras hago esfuerzos para contener las lágrimas, aunque tratando de ser evidente con la joven. Ella se ríe y bromea con el tema no creyendo que sea tal y como yo la digo, pero pienso que es una pose para provocarme y que de esa manera se lo acabe contando. De repente alguien me avisa de que he de prepararme, por que llega el momento de mi intervención. Yo trato de ganar algunos momentos más y de que no me molesten, pues deseo continuar hablando con la joven. No obstante, al final me siento irritado por lo que pienso que es una falta de sensibilidad de la mujer y eso me parece mal en una chica de su edad. Creo que me siento decepcionado, sin embargo, me encuentro muy seguro de mi próxima charla, pareciéndome cada vez más claro que se trata de algo literario.

El ambiente es de gran bullicio aunque no hay música. Todo es un fuerte rumor de conversaciones y de gente en un estado de espera, situada en corrillos o en mesas. El salón es de gran calidad de mobiliario y muy cerca de mi está Aznar y gente conocida que me adula y me anima. De repente todo desaparece ante el aviso de que he de levantarme. Estaba tan inmerso en la fantasía que no había escuchado en absoluto el despertador.