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Intrigado por ello me dispuse a salir para investigar el motivo de aquel fenómeno e iba a descorrer la cremallera de la tienda, cuando un cercano rumor de voces me detuvo. Alguien conversaba con otra persona muy próximo a la tienda y la conversación, en el silencio reinante, llegaba claramente hasta mí envuelta en el extraño sonido de fondo.

No obstante, a pesar de la cercanía no comprendía lo que decían y muy cautamente descorrí la cremallera, haciéndolo con la mayor suavidad de que fui capaz para evitar el típico sonido. Después muy despacio, me asomé al exterior.

Ahora oí las dos voces con enorme nitidez; se encontraban justamente al pie de la cornisa sobre la que yo estaba acampado. Y aunque la claridad con que me llegaba la conversación era inmejorable, me sentía incapaz de comprender lo que decían.  Conversaban sin ningún tipo de precaución, aunque en un lenguaje extraño para mí. Era un idioma que no sonaba a nada conocido y tenía además unos matices muy peculiares. El timbre y el tono de las voces fluctuaban de una forma nunca escuchada, asemejándose más a un canto de ritual que a una conversación

De inmediato, pensé que podrían ser, quizá, unos contrabandistas o alguien de actividad parecida, clandestina, así que empujado por la novedad tomé todo lujo de precauciones para arrastrarme hasta el borde de la estrecha explanada, consciente de que sería peligroso el ser descubierto fisgoneando en desde mi escondrijo.

Reptando lo más despacio de que era capaz y cubierto por el ligero rumor rítmico y suave del mar en calma, sintiendo en mi piel la brisa algo fría, avancé palmo a palmo, latiendo mi corazón como un contrapunto al ulular de fondo, hasta que por fin pude asomarme al repecho, sacando solo la cabeza al ras de las rocas.

Entonces... ¡les vi! Estaban justo debajo de mí, casi en mi vertical y algo parecido a un terror inconsciente me invadió; aquellos dos seres eran, o mejor dicho, no eran como nosotros, los humanos. Quiero decir que su constitución física era distinta. No es que fuesen monstruosos, pero había demasiadas pequeñas cosas distintas, marcadas diferencias en las oscuras figuras que hablaban de su carácter anómalo, extraterrestre.