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 Su caminar, con mesura, algo encorvado; la zancada larga y pausada; la mirada como perdida en algún Universo paralelo y el pelo largo, recogido en la nuca en una sola coleta, una sola idea de mil vidas. Ahora Pachi se sienta conmigo y otros tertulios en aquel rincón de Claudio Mollano, en la Taberna de San Cipriano, abierta al calor impío de un junio acreedor. Frente a nosotros la gente, no mucha, curiosea las casetas de la Feria del Libro. Después, tras beber con ansia una botella de agua, su boca se abre y se desgranan una por otra las anécdotas. Sobre todo la de su amigo aragonés; dos o tres o cuatro veces a cada nuevo oyente, el acento bien imitado, pone en su boca las palabras del parodiado: Llamé a la compañía eléctrica para que cortasen la corriente y poder arreglar  los enredados cables eléctricos . ¡Ay, Pachi, que "encidente" he tenido! Y eso porque fui "despidío", que si llego a ser "sorbío", ahora estaría como la colilla del cigarrillo de mi abuelo... Pachi ha sido muchas cosas y su padre conoció a Carlos Gardel.. "Yo nací con la Milonga debajo de la almohada". Luego entona un tango bien conocido, la voz algo temblona en las notas largas. Pero no se corta un pelo y seguido recita El Desahucio, con buena entonación y sin equivocarse. Estuvo de cocinero en algún barco y cruzó el Cabo de Hornos en invierno, sin poder utilizar las perolas por la mar brava. También la cocina del Rich de Paris tuvo el honor de tenerle trasteando entre sus sartenes y cacerolas. Nombra a Atahualpa Yupanqui y a Jorge Cafrune y de nuevo recita esos hermosos poemas de gaucho y pampa y aún entona con deje Argentino aquella del Caballo Colorao. De ahí le viene a la memoria otro nombre de tiempos pasados, entonces sale la anécdota de Juan Laguna, a quien encontró tiritando de frío en Suiza. Aquel argentino, librado de Florencio Varela por pura suerte, se vino para Europa usando las prerrogativas de un capitán de mercante. Aunque el clima no le iba bien y deseaba irse de aquel país en que eran "fabricantes de nieve". Al fin, casi con lágrimas en los ojos de pintor, nos cuenta lo de su "Compadre" que es el nombre de su amigo, un perro "lobo" abandonado, uno que cuando Pachi fue a meter la mano en el bolsillo para sacar la llave de su castillo, encontró la cabeza cerca de su cadera, esperando la caricia que llegó preciada y sincera. Desde entonces, el alobado vive con él. "Pero ha sido el perro quien me ha adoptado a mí" presume y ríe agitando el cuerpo. "Creo que mi perro es más inteligente que yo". Y añade: "¡Porque él entiende todo lo que le digo y yo, sin embargo, no entiendo nada de lo que me dice él a mí!"
Me cuenta lo el Motín de la Trucha y despeja mi pequeña incultura de la historia de Zamora. Con ello, nos metemos en criticar lo de la Puerta de la Traición y Pachi me asegura que es mentira porque el firme estaba muchos metros más abajo, varios metros de roca lisa como defensa de la muralla. De ahí a la política solo hubo un pestañeo y abundamos todos en la desgana de las autoridades y las gentes, que no se vuelcan con lo suyo, que en definitiva es lo de todos.

Pachi