INICIO

RETRATO

OBRAS

RETAZOS

MÚSICA

SUEÑOS    

FUTURO

FOTOS 

POEMAS

CORREO

Los niños son... pues, eso, niños ¿verdad?

Como la cera virgen, como una película sensible a la imagen y al sonido. Siempre he pensado, tras esa reflexión, que nuestra mente es igual que un complejo ordenador. De "fábrica" trae un primer programa -léase cromosomas, herencia familiar, cultura asimilada por los antecesores, temas de raza, etc-. Luego, ese "sistema operativo" se va viendo complementado por la influencia externa, ya desde el vientre de la madre. Aún viene el comportamiento del entorno inmediato, la educación familiar y escolar y la influencia de las demás personas próximas. Añádase: afectos, estudios, maestros, comportamiento social inmediato y eventos de cada día y tendremos tan solo un programa complejo automodificable... ¿ complicado verdad?  Mi niño, fue aprendiendo y programándose para la vida, como otros niños, aprendiendo con la incomprensión de la pérdida de una pequeña hermana y otras circunstancias dolorosas y tristes. Sin embargo, el niño iba aprendiendo; los datos que actuarían de forma sensible sobre el programa primitivo ya estaban siendo recogidos y actuando. Luego surgió la personalidad más introspectiva y reflexiva, aderezada con la calidad de ser analítico e intensamente meditativo, la capacidad de sintetizar, la comprensión por el dolor ajeno y el rechazo de la barbarie. ¿Se cambia al llegar a mayor, o se era tal cual y solo se eliminan formalismos y barreras? Claro que tampoco me puedo quejar, después de todo, y aunque mi entorno familiar tuvo problemas importantes como otros, en casa la economía marchaba más o menos bien y eso... siempre suaviza otras cosas. ¿Y, tu niño... cómo es?  ¡Piénsalo esta noche, por favor!