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CORREO

¡Bueno, ya te veo venir! Pero yo soy el de arriba y como se puede ver, por aquellas fechas tenía pelo. Claro que un buen amigo, recientemente, me dijo que no lo había sabido cuidar. No obstante, por aquel entonces mi madre y un par de mozos de la aldea se esforzaban en enseñarme a cabalgar, por algo hay un cierto entroncamiento familiar con el cantado Cid y a fe que yo siempre he sido algo paladín de las causas perdidas... ¿un defecto, quizá? ¿Un gen...?

Como se puede ver, el gorro no era el más apropiado para entrar en liza y el jumento tampoco era ningún Babieca.